Precalienta el horno a 200 grados Celsius.
Lava bien las alitas de pollo con agua fría y sécalas con papel absorbente.
En un bol grande, mezcla el aceite de oliva, la sal, la pimienta negra, el ajo en polvo, el tomillo y el romero.
Agrega las alitas de pollo a la mezcla y asegúrate de que estén completamente cubiertas.
Coloca las alitas de pollo en una bandeja para hornear y rocía con jugo de limón.
Hornea durante 40-45 minutos o hasta que estén doradas y crujientes.
Saca las alitas del horno y déjalas reposar durante 5 minutos antes de servirlas.